Cirugía de cataratas y demencia

Un estudio reciente, publicado en la prestigiosa JAMA Intern Med en diciembre de 2021, ha demostrado que el desarrollo de demencia es menor en pacientes operados de catarata que en los no operados. Este hallazgo es relevante, pues el aumento de expectativa de vida en nuestra sociedad provoca un incremento de las dos patologías: catarata y demencia.

La catarata es la pérdida de transparencia del cristalino del ojo. Es un proceso normal del envejecimiento y provoca de pérdida visual progresiva, además de otros síntomas, como deslumbramiento o fotofobia. Se trata de un proceso tan normal que, de hecho, la catarata es la intervención quirúrgica más frecuente en el mundo occidental. El desarrollo tecnológico permite que esta cirugía se pueda desarrollar con mínima anestesia, alto grado de seguridad y en régimen ambulatorio. Más aún, el implante de lentes intraoculares cada vez de mayor calidad, puede proporcionar una corrección de los defectos dióptricos en el mismo proceso quirúrgico.

 

 

Del mismo modo, la demencia es un problema asociado a la edad. En la actualidad se calcula que son 50 millones de personas en el mundo afectadas y se estima que en el año 2050 alcanzarán los 150 millones. Se sabe que existen factores que pueden incrementar su desarrollo: bajo nivel de educación, hipertensión arterial, déficit auditivo, fumar, obesidad, depresión, sedentarismo, diabetes y escaso contacto social.

La influencia beneficiosa de la cirugía de catarata sobre el desarrollo de demencia ya había sido apuntada por otros estudios, especialmente uno en Taiwan que incluía a casi medio millón de personas. En esta ocasión, el estudio fue realizado en Seattle (EEUU) a lo largo de muchos años y con un diseño epidemiológico muy depurado.

Al igual que el déficit auditivo es un factor de riesgo de demencia, la mala visión también puede limitar la actividad cerebral e incluso física de las personas, por lo que se podría incluir como factor limitante del deterioro cognitivo.

¿Cómo mejora la cirugía de cataratas la actividad cerebral?

Una primera explicación es que el cerebro sufre cambios estructurales tras la disminución visual. Reducir la actividad neuronal por una menor entrada de estímulos da lugar a una neurodegeneración y una atrofia cortical consiguiente. Por otro lado, la mala visión limita actividades preventivas de la demencia, como la actividad física y el contacto social. La buena visión mejora la calidad de vida de las personas, especialmente cuando otras facultades se encuentran afectadas.

Otra explicación se puede basar en la calidad y cantidad de luz que recibe la retina. Existen células en la retina que pueden ser excitadas por la luz, sobre todo ultravioleta, y no generan un estímulo visual. Su función es mantener el cerebro alerta y tienen una gran importancia en el ritmo circadiano (vigilia-sueño). La reducción de este estímulo se ha asociado a déficit cognitivo y enfermedad de Alzheimer. La catarata provoca un filtro para la luz, sobre todo UV, por lo que no resulta improbable que inhiba esta importante función de la retina sobre el cerebro.

Hay que resaltar que la intervención de cataratas no anula la posibilidad de sufrir demencia, sino que se trata tan solo de una influencia favorable para prevenir su incidencia. Lo que sí sabemos, es que la cirugía de la catarata mejora la calidad de vida como resultado de facilitar más actividades físicas e intelectuales, con más seguridad y calidad. No debemos olvidar, no obstante, que se trata de una intervención quirúrgica, sometida a improbables pero posibles complicaciones y limitaciones.